Los sorprendentes hechos que presenta Eneas Marrull —en su novela “El diablo en mi cama”— son propios de una sociedad que se viene corrompiendo en el Perú: profesores que chantajean a sus alumnas, mujeres que se enamoran perdidamente de quien no siente lo mismo por ellas… un país donde se ha endiosado a la comida. Esta es una narración madura sobre el amor joven, bipolar, efímero. Eneas Marrull es un real observador de la realidad, pero un observador agudo, y es también un amante sosegado. Su novela es un texto de emoción, de experiencias intensas sobre el amor, donde lo efímero, la mentira, la criollada, la corrupción, la depresión, son retratadas como constantes características de nuestra sociedad de la primera década del siglo 21. Su personaje principal, la impredecible Lili, nos remite a una relación entre un hombre mayor y una joven enamorada en busca de refugio emocional y espiritual, una joven peruana actual en un camino de alegría y depresión permanente, cual encarnación de muchas mujeres y hombres de nuestra caótica sociedad, donde la bipolaridad ha terminado inundando todos los sectores sociales. El lenguaje es una de las riquezas de este relato. Es amplio, de variados recursos. Puedo compartir con ustedes mi entusiasmo. Este sólo es el hilo de una madeja de observaciones y experiencias de la sociedad peruana