Otro destino interesante en los alrededores de la mítica ciudad es el taller de mujeres tejedoras de Chinchero, que han formado una cooperativa para preservar su tradicional método de confeccionar mantas y bolsos con lanas de maravillosos colores teñidos en forma natural. La cooperativa dirigida por Nilda Callañaupa está formada por 37 mujeres que se dedican a teñir los ovillos de lana de alpaca (camélido de la familia de la llama) y oveja sumergiéndolos en grandes ollas de agua hirviendo con hongos,cochinilla, musgo y pimienta para obtener hilos de colores turquesa, verde petróleo, rojo granate, morado o anaranjado. El teñido natural asegura que el tejido final nunca pierda el color y, por ese motivo, los telares que son usados como cinturones por las mujeres o las mantas de distintos tamaños y diseños mantienen una calidad permanente. El trabajo de las mujeres abarca todo el proceso de confección: desde el teñido al torcido de la fibra para formar los hilos, y, luego, el tejido en telar con diseños geométricos propios. Callañaupa se muestra orgullosa de que 18 jóvenes de Chinchero estén actualmente entrenándose en el tejido pues el objetivo era que las nuevas generaciones no pierdan sus conocimientos ancestrales y, además, dar continuidad a las ventas de sus confecciones en Europa y Estados Unidos. Cusco tiene infinidad de lugares para el visitante curioso, de la mano de la historia, de sus artesanos o de su impresionante naturaleza. Por jaime ariansen.