Por Mónica Martínez - EFE Reportajes Cusco, no todos los caminos llevan a Machu Picchu La antigua ciudad peruana del Cusco es un imán para los turistas por los restos incaicos que la han hecho famosa, pero también se puede gozar en un SPA, conocer el trabajo de sus tejedoras artesanales o visitar las pozas salineras de los Andes. El conjunto arqueológico de Moray, compuesto por unas graderías circulares de 50 metros de profundidad, donde los antiguos peruanos investigaban las características de sus cultivos, especialmente tubérculos, a 3.500 metros de altura. EFE Cusco está situada a 3.350 metros sobre el nivel del mar, al sureste de Perú, y las caminatas entre sus calles empedradas se ven, algunas veces, cortadas por la fatiga y el mal de altura o "soroche", que afecta a muchos de sus visitantes. Pero la visita a ese importante centro arqueológico bien vale la pena y los malestares suelen ser espantados rápidamente con una taza de mate de coca (un té preparado con hojas de coca que funciona como reconstituyente). Los que prefieren evitarse el soroche en su visita al Cusco tienen desde hace pocos años una nueva oferta hotelera en el cálido valle del Urubamba, camino a la ciudadela de Machu Picchu, donde los turistas pueden moverse más cómodamente a 2.700 metros de altura.
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